¿Existe la Inteligencia Investigativa? ¿Es una expresión lógica?

Hay una inconsistencia GRAVE en la expresión “INTELIGENCIA INVESTIGATIVA”. Primero, el concepto de INTELIGENCIA remite a los procesos de resolución de problemas, al menos en las más recientes investigaciones en teoría cognitiva, neurología, psicofisiología, etc. Y, por otro lado, el concepto de INVESTIGACIÓN remite precisamente a esos mismo procesos de resolución de problemas, sustentados también por esos mismos estudios antes nombrados. Toda formulación y solución de un problema en la esfera cognitiva implica un proceso investigativo. La noción asociada a las palabras “investigación” e “investigativo” es también la misma noción aplicable a la palabra “inteligencia”. Es un pleonasmo hablar de “inteligencia investigativa”. Es el mismo pleonasmo del tipo de frases como “subir para arriba”, “gritar en voz alta”, “hablar con palabras”… y, en este caso, “la solución de problemas resolviendo problemas”. Me gustaría oír algunos contra-argumentos a este planteamiento.
Hay otro detalle. La expresión “inteligencia investigativa” es una copia o seguidilla de la tristemente célebre expresión “inteligencia emocional” de la Universidad de Yale. Algunos importantes lógicos del mundo demostraron que esta expresión es contradictoria en sí misma. De hecho, aunque al principio fue un boom, ya es una estafa más. Ya todos sabemos que ahora es rechazada por todas las comunidades académicas, excepto por los “intelectuales” cantinfléricos: la inteligencia es resolución de problemas, algo que pertenece a la esfera cognitiva del ser humano. La emoción, en cambio, es un proceso bioquímico voluntarista, independiente de la cognición, que pertenece a otro orden de ideas. En la emoción no existe razonamiento ni argumentación ni ideas encadenadas. En la inteligencia sólo ocurren descripciones, razonamientos, argumentaciones y conclusiones. Hablar de “INTELIGENCIA EMOCIONAL” es como hablar de “MECÁNICA INVISIBLE”, de “SABIDURÍA IGNORANTE”, de “SALUD ENFERMIZA” y cosas de ese tipo, en la que los dos términos del binomio lógico resultan adscritos a niveles incompatibles entre sí. La propaganda de la INTELIGENCIA EMOCIONAL fue muy impactante, pero, como las mentiras tienen piernas cortas, todos supimos enseguida que era una estafa intelectual. Desafortunadamente, muchos siguieron creyendo que era un descubrimiento genial.

Pero, en realidad, si admitimos como válida la expresión “inteligencia emocional”, entonces también estaremos obligados a admitir la validez de la expresión “emoción inteligente”. ¿Existe la emoción inteligente? No, evidentemente. Entonces, por esas mismas razones, tampoco existe su inverso, la inteligencia emocional.