DOCTORADOS ESCOLARIZADOS, BUROCRÁTICOS Y DE MALETÍN

DOCTORADOS ESCOLARIZADOS, BUROCRÁTICOS Y DE MALETÍN

En mis trabajos escritos y audiovisuales he insistido en dos perversiones organizacionales básicas de nuestros doctorados:

(i) Los doctorados escolarizados, orientados bajo una visión metodológica de la investigación académica y en los que se repiten las relaciones de subyugación entre las figuras de la sacrosanta autoridad docente que todo lo sabe y del alumno insignificante que todo lo ignora (perversión escolarizada).

(ii) Los doctorados burocráticos, orientados bajo una concepción de trámites y alcabalas bajo la cual todo el poder se concentra no en la excelencia académica sino en el poder de quienes detentan las decisiones acerca de quiénes van y quiénes vienen, de quiénes logran sus objetivos y quiénes no (perversión burocrática). Lo característico aquí es que ese poder no sólo es ilimitado sino que está en manos de personal ignorante, con graves dificultades cognitivas, que, por ejemplo, designa jurados incapaces pero convenientes y cuya única habilidad radica en administrar trabas al flujo de los procesos organizacionales. No importa si un miembro de jurado escribe, por ejemplo, “¿cómo se llega a ser tales afirmaciones?” en lugar de “¿cómo se llega a hacer tales afirmaciones?” (este ejemplo es un caso verídico y está totalmente documentado). Tampoco importa si un jurado exige absurdos filosóficos del tipo de “ámbito epistémico”, “ámbito ontológico” y “ámbito axiológico” (también un caso real documentado). Lo que verdaderamente importa es esa relación de alcabala en la que el control total sobre los procesos académicos queda en manos de quienes administran el flujo de procesos y no de los autores de la producción académica.

Quiero hacer notar que ambos tipos de perversiones organizacionales en los doctorados latinoamericanos suelen ir de la mano: no son excluyentes, ni mucho menos. Al contrario, los doctorados burocráticos suelen ser también escolarizados y viceversa. Pero, eso sí, para efectos de crítica e investigación, ambos deberían ser considerados por separado, al menos en primeras instancias.

Pero recientemente ha surgido una nueva perversión organizacional: los doctorados “de maletín”. Siguen la misma estructura de las empresas sin base física que funcionan de modo totalmente virtual, secreto, inexplorable e inevaluable. Ejemplos típicos de esta clase de empresas son aquéllas que han vivido de las divisas otorgadas por los gobiernos venezolanos, que aparentan ser empresas, que aparentan tener un organigrama estructural y funcional, pero que en realidad no existen. Sólo existen una o dos personas que mantienen todas estas apariencias: cuando hace falta, contratan personal por pocos meses de modo que mantengan la apariencia de ser una institución completa y auténtica. Pero en realidad, carecen de sede propia, de personal permanente propio y específico y, en general, de infraestructura organizacional. ¿Dónde se asientan? En espacios de otra institución mayor bajo cuya sombra se ocultan. Por lo general, los dos o tres dueños de estas empresas de maletín son al mismo tiempo personal directivo de esa otra institución que les sirve de mampara. Sus secretarias actúan también como secretarias de la empresa fantasma. Lo mismo su personal obrero y administrativo. El truco radica en ocupar un puesto de cierta altura en una organización auténtica y desde allí fingir que existe otra organización que se presenta como verdadera, cuando en realidad es falsa. Suelen organizar sus actividades doctorales en espacios que sistemáticamente son ajenos, pero prestados temporalmente sobre la base de los nexos que mantiene la organización fantasma con la organización de “fachada”.

En Venezuela han estado surgiendo en los últimos años doctorados de este tipo: los llamo “doctorados de maletín” por su correspondencia estricta con las “empresas de maletín”, que son harto conocidas por todos. El problema de esta clase de doctorados está en el engaño y en el daño que les causan a los pobres aspirantes a obtener un título de doctor. ¿Cuál habrá de ser el principal daño? Que ese doctorado no será internacionalmente reconocido como un verdadero título o, en el mejor de los casos, no será un título de prestigio como los que otorgan los doctorados de prestigio. Un título de “Doctor” otorgado por una institución fantasma siempre tenderá a ser también un título fantasma, especialmente en comunidades académicas internacionales. Otro detalle está en aquello de que la mentira tiene piernas cortas y, por tanto, más temprano que tarde esos doctorados de maletín llegarán a ser totalmente descubiertos y execrados.

Dentro de poco escribiré un documento extenso sobre este mismo tema.

1 opinión en “DOCTORADOS ESCOLARIZADOS, BUROCRÁTICOS Y DE MALETÍN”

  1. Dr. Padrón ¿Cómo no ser víctima de esos doctorados? En el que estuve, hablaban de una evaluación abierto y pública y en realidad, no es así. Los reglamentos e informaciones son secretos y se aplican de manera discrecional.
    La líneas de investigación son planteamientos sin sustento. Respeto a los compañeros que por tener el papel que diga que son doctores aceptan esa situación humillante. Tendrán su papel, pero no son realmente doctos.
    Es una vergüenza que eso ocurra en la formación de profesionales de la docencia.

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